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1 756 m
1 347 m
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3,1
6,1
12,21 km

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i närheten av Miraflores de la Sierra, Madrid (España)

Hoy Ris Ris, Bulto, Peter y yo vamos a hacer una ruta desde La Morcuera para ver las Cascadas del Purgatorio, en el Arroyo Aguilón, aprovechando el deshielo y las últimas lluvias.
Aparcamos el coche en el parking de la Fuente Cossio y nos dirigimos hacia el Norte. Dejamos a la izquierda el Refugio de La Morcuera y continuamos pegados a la valla para no ir por la carretera. Continuamos avanzando ligeramente hacia el Noroeste hasta llegar al Cerro Merino (1.707 m) y continuamos la misma dirección hasta el Cerro Cardoso (1.661 m)
Aquí iniciamos la bajada en dirección Oeste hacia la zona del Purgatorio. Es una senda marcada con hitos que se va empinando a medida que bajamos y se va complicando porque las piedras de la ladera están empapadas. La lluvia de esta noche y la niebla de la mañana hacen que extrememos las precauciones bajando y nos tomemos todo el tiempo del mundo, no hay prisa. Se puede escuchar el estruendo del agua durante toda la bajada.
En la zona del Purgatorio hay varias cascadas. La más baja es la más conocida por su fácil acceso desde el Paular por el GR 10.1, es la del mirador de madera. Nuestra intención es llegar a ella desde arriba para rodearla y vadear el rio para pasar a la otra margen del rió y remontarlo por la otra vertiente, pero la dificultad del terreno lo hace imposible. Mejor dejarlo para Primavera.
Llegamos al Arroyo Aguilón entre la cascada baja y la alta. Es alta por dos motivos, su situación en el río y su altura de despeñe de agua, bastante más expectacular que su hermana pequeña. Es una lástima que poca gente acceda a ella.
Llegamos hasta el borde del agua e intentamos asomarnos a la cascada baja desde su parte alta, pero la cosa no está sencilla. Los pies se van solos y el peligro es evidente, así que hacemos algún video y alguna foto y nos encaminamos hacia la hermana mayor. No podemos hacerlo por la orilla, hay que remontar la ladera por el márgen derecho del rio (lado izquierdo en la subida) para volver a bajar a la altura de la poza de la cascada. Es impresionante el estruendo que produce el salto de 15 metros de agua.
Después de disfrutar de las cascadas nos disponemos a remontar el Aguilón hasta conseguir encontrar alguna manera de vadearlo y pasar al otro margen, tarea que se nos presenta muy complicada por la fuerza con la que baja el enorme caudal de agua.
Remontar el arroyo con tanta agua es algo alucinante, es una zona preciosa y salvaje llena de saltos, rápidos y pozas, pero ni un atisbo de sitio para cruzar.
A los pocos cientos de metros puse en práctica la muy útil técnica de supervivencia conocida como "La Croqueta Remolona". Al resbalar mi pie a causa de las raices mojadas vi como fácilmente podía acabar rodando por la ladera hacia el agua así que, aplicando la filosofía de la Croqueta Remolona, me dejé caer lentamente de culo y luego de espaldas, cual abuela nonagenaria, llenándome de barro, pero propiciando que solo cayera al rio mi autoestima y no mi persona. Si no fuera porque Ris, que iba 4 pasos delante de mi, me vió, hubiera podido pasar totalmente desapercibido mi traspiés. Aún así, esta técnica de supervivencia es altamente recomendable para gente, que como yo, ya no tiene miedo a las risas de sus compañeros de camino y ha superado hace tiempo el medio siglo de perra vida, "por la cobardía hacia la supervivencia".
A los 2 kilómetros de marcha fluvial escuchamos, a pesar del fragor del agua, una especie de silbidos estraños. Un poco más adelante vemos una reala de caza en la ladera opuesta a la nuestra y otro poco más alante se oyen las voces de los cazadores. Nos despojamos de los abrigos para dejar expuestas las prendas de colores más vivos que llevamos con el fin de evitar una posible confusión con un jabalí y que nos peguen un tiro estos ciervos. A los pocos metros seguimos viendo perros y vemos al primer cazador y como no nos gusta un pelo su aspecto decidimos olvidarnos de cruzar al otro lado del rio, cosa que además es físicamente imposible, e iniciamos la espantada remontando la ladera en la que estamos en línea recta para alejarnos del peligro lo más rápidamente posible.
Nos pegamos una subida de cerca de 250 metros de desnivel y volvimos a aparecer justo en el Cerro Merino, por el que desandamos el camino de la mañana. Al llegar a la zona de la carretera de Rascafría a Miraflores vimos un cartel de la Comunidad de Madrid en una cancela avisando de una batida de caza en la zona para el "Jueves 20 de Diciembre de 2020" El problema es que el Jueves es día 17, el 20 es el Domingo. La Comunidad lleva unos cuantos años, como diría yo... echada a perder !
En fín, que volvimos por la carretera para no pasar la cancela del cartel aunque no fuera hoy Jueves 20.
A las 5 horas y pico, 12 km después y 500 metros de desnivel llegamos al coche. Por cierto, me encontré unas llaves de un Honda que dejé a la vista en el poyete de la Fuente Cossio.
Salud y al monte !

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